
No costó convencer a los amigos para ir a ver esta película al cine. Total, el tráiler prometía acción, acción y más acción, y eso es lo que triunfa hoy en día. Pero fui gratamente sorprendido, ya que no sólo ha resultado ser una correctísima película de efectos especiales, robots y explosiones, sino que sigue una coherencia de guión e historia que claramente le faltara a su predecesora (Terminator 3: la rebelión de las máquinas).
La sala, por supuesto, llena a rebosar, como corresponde a los días de estreno de filmes de este calibre (¿quién dijo crisis?). Fui a la sesión de las diez y media, pero eso daba igual: incluso llegando con media hora de antelación, sólo quedaban entradas para la fila dos. Palomitas y cocacola en mano, empezaron los títulos de crédito con una música que prometía 115 minutos en los que, de no gustarme la historia, podría disfrutar de la banda sonora. Esto rápidamente fue comprendido: music by Danny Elfman. Saltando de estilo en estilo, lo ha vuelto a conseguir, emociona sin dejar de lado la sensación de guerra que pretende transmitir ni la BSO de la primera trilogía.
Se abre definitivamente el telón y aparece Marcus Wright (Sam Worthington), condenado a muerte, y una doctora que le ofrece la salvación. Y a partir de entonces, explosiones bellamente coordinadas, que no encumbran la historia en torno a la que giran. John Connor (Christian Bale) da órdenes como líder que es, aunque (cómo no) tiene un superior al que no le cae muy bien y contra el que se verá obligado a luchar verbalmente. Parece un argumento muy común, pero esto trasladado a un mundo postapocalíptico y a un universo que hacía tantísimo que no veíamos en condiciones (Terminator 1 y 2 son las únicas que acepto como pertenecientes a este reducido círculo, el legado de James Cameron) consigue que saltemos en la butaca y nos tensemos con cada giro de la historia.
La fotografía, bellísima, oscura, sucia, vieja y gastada, revela páramos y desiertos donde antes hubieran ciudades, transforma un desierto de estados unidos en un bosque urbano arrasado por la guerra atómica.
El reparto, muy bien escogido, capta la esencia de sus personajes, en especial el ya mencionado Christian Bale, que parece el nuevo chico de las reinvenciones cinematográficas (primero batman y ahora terminator). Las chicas de turno cumplen con su papel perfectamente, dando la cara una como Kate Connor (Bryce Dallas Howard), mujer del susodicho, y otra como Blair Williams (Moon Bloodgood), novia futura (o no) de nuestro primer aparecido de la noche Marcus Wright; médico y soldado en una guerra cruentísima.
Los efectos especiales a la altura, aunque sin abusar del ordenador. Bien montada, impide que te pierdas en el argumento, aunque la cámara, eso sí, no logra que no te marees en algunas escenas, y tratando de sumergirte en la acción, en primera persona consigue que te acabe dando vueltas la cabeza.
Concluyendo, salí con una sonsisa radiante de la sala. Sin igualar a las dos primeras entregas (en mi opinión, inigualables) y superando con creces a la tercera, recoge en testigo y es una muy buena continuación de la saga Terminator, una reinvención de la misma, y su director McGinty (McG para los amigos) logra redimirse de sus "ángeles", consiguiendo que al salir del cine tengas ganas de ver la próxima entrega, ya segura.
Calificación: 8/10
A los que no la hayáis visto todavía, os dejo el tráiler para que vayáis haciendo boca.
FICHA TÉCNICA
Director: McG
Reparto: Christian Bale, Sam Worthinghton, Anton Yelchin, Bryce Dallas Howard, Moon Boodgood.
Guión: Paul Haggis, Jonathan Nolan
Género: ciencia ficción
Año: 2009

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